LAS CREENCIAS LIMITANTES

A Henry Ford, pionero de la industria automotriz y creador de la marca que lleva su nombre, se le atribuye la siguiente frase: “Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienes razón”. En estas pocas palabras se describe magistralmente el peso que tienen las creencias en nuestras vidas.
Todos tenemos creencias, y algunas de ellas son positivas o empoderadoras. El problema lo constituyen las que son negativas o limitantes.
Muchas de estas creencias provienen de nuestra familia, y para identificarlas basta recordar las frases que escuchábamos cuando éramos chicos, como si fueran verdades incuestionables. A modo de ejemplo voy a citar algunas referidas a diferentes temas.

Dinero:

“Nosotros nacimos pobres y vamos a morir pobres”
“Mejor pobre pero honrado”
“El dinero corrompe”

Trabajo:

“El trabajo es sacrificio”
“El trabajo es sufrimiento”
“Hay que esforzarse trabajando toda la vida para poder disfrutar de la vejez”

Género:

“Todos los hombres (o mujeres) son iguales”
“Es más importante ser bonita que ser inteligente”
“El hombre es como el oso, cuanto más feo más hermoso”

Este tipo de creencias, si bien nos determinan en buena medida, al ser tan generales suelen ser menos traumáticas que las que son vividas a modo personal por referirse a aspectos individuales. Estas últimas, aunque pueden surgir de las creencias familiares o relacionarse con ellas, habitualmente se generan durante la vida de cada uno de nosotros, principalmente en los primeros años, y provienen de la interrelación directa con las figuras de autoridad o de la interpretación que hacemos de los hechos acontecidos.
Las más comunes se refieren a la propia capacidad o al aspecto físico. Muchas veces los propios padres o adultos referentes de los niños (tales como educadores, abuelos, etc.) son los que generan en ellos creencias negativas al trasmitir directa o indirectamente, en forma consciente o no, conceptos desvalorizantes. Lo pueden hacer mediante insultos o comentarios concretos al decirle al niño que es tonto, loco, torpe, haragán, feo, gordo, etc., o pueden hacerlo indirectamente al destacar repetidamente las características de otro niño que es inteligente, hábil, bonito o simpático, sin tener en cuenta la comparación que está implícita en este hecho.
Incluso el silencio del adulto puede generar una creencia negativa en el niño cuando éste espera un elogio o un reconocimiento que nunca llega, lo que es vivido como que los logros obtenidos no son valiosos.
También se pueden generar creencias limitantes a partir de interpretaciones, no siempre acertadas, que el niño hace de determinadas situaciones vividas. Desde la capacidad de comprensión propia de su corta edad y de su inexperiencia, a veces saca conclusiones que poco o nada tienen que ver con la realidad, y que pueden estar marcando pautas para generar conceptos negativos sobre sí mismo.
Obviamente los actos violentos como golpes, abusos, amenazas, etc., dejan huellas muy profundas en los niños, y no solamente a nivel de las creencias.

Las creencias negativas pueden provenir de informaciones incorrectas, pero se relacionan principalmente con las emociones, con lo que sentimos que valemos o que somos capaces de lograr. En la vida adulta probablemente nos encontremos en situaciones laborales o vinculares que refuercen nuestras creencias, como por ejemplo trabajar en un lugar donde los méritos no sean reconocidos, o el salario no esté en concordancia con la responsabilidad del cargo, o tener una pareja que nos desvalorice.

Afortunadamente las creencias negativas o limitantes se pueden cambiar, y a partir de allí redirigir nuestra vida hacia los objetivos deseados, dejando de ser una víctima del destino para transformarnos en el capitán de nuestro barco.

Lic. Psic. Isabel Castro Rey / Cel.: 099 803 299 / Tel.: 2613 3676

MUJERES SABIAS

Las mujeres sabias son aquellas que se han encontrado a sí mismas. Son sabias porque les tocó vivir situaciones muy difíciles, de las que surgieron fortalecidas. Saben lo que es llegar al límite de lo posible, y aprendieron a no tener miedo.

Son sabias porque han vivido muchas cosas, a veces en poco tiempo.

Por eso, aunque la mayoría de las mujeres sabias son grandes, también las hay muy jóvenes, porque la sabiduría no depende del tiempo transcurrido sino de la intensidad de las experiencias vividas y de la capacidad de aprender y crecer: de la resiliencia.

Las mujeres sabias defienden como leonas aquello que sienten que les pertenece, pero saben preservarse para cuando sea necesario defenderlo nuevamente.

Son sabias porque conocen su potencial ilimitado y saben cómo utilizarlo, pero también son capaces de cuidarse y disfrutar de las cosas que les hacen bien.

Son alquimistas cuando preparan pociones mágicas que sanan casi todo. Por eso son tan ricas e irrepetibles las comidas de las abuelas, que no sólo nutren el cuerpo sino también el alma.

Son las matriarcas a las que toda la familia consulta antes de tomar una decisión importante, porque su consejo siempre es acertado y oportuno.

Las mujeres sabias se reúnen con la excusa de tomar el té o de hacer manualidades, pero en realidad se están trasmitiendo sabiduría, conectándose con su inconsciente colectivo y reconfortándose mutuamente.

A veces parece que están barriendo o tejiendo, pero están meditando. Y cuando parece que están arreglando el jardín, en realidad se están sanando.

Son maravillosos seres trasmutadores de energías, que procesan de esa forma las pesadas cargas familiares.

Se han conectado con su intuición y por eso adivinan tantas cosas más allá de toda lógica. Y sobretodo, se han conectado con el Amor universal. Aman la vida, la naturaleza, y a todos y todo lo que las rodea. Celebran cada acontecimiento, sin importar si es trascendente o banal.

¿Pero qué pasa con las mujeres que aún no son sabias a pesar de haber vivido muchos años?

Es que todavía no se descubrieron. Tal vez en cierto modo les han dicho que no son sabias, que no saben, que no pueden, que no deben…y ellas lo han creído. No utilizan su potencial porque no se dieron cuenta que lo tienen. No reconocen su intuición; creen que son fantasías.

Su debilidad es la falta de fe y de autoestima, que las lleva a rodearse de personas que las desvalorizan. Apenas sobreviven de forma rutinaria, porque han quedado fuera del Amor. Sus “magias” cotidianas pasan desapercibidas porque ellas no creen en su poder.

Pero no está todo perdido. Siempre están a tiempo de corregir el rumbo y emprender el camino hacia su ser interior: el camino de la sabiduría.

Y cuando lo hacen, florece en ellas la plenitud a medida que se van liberando de las ataduras que las limitan, a medida que van desprendiendo de su esencia las cargas que no deben llevar más.

Lic. Psic. Isabel Castro Rey / Cel.: 099 803 299 / Tel.: 2613 3676

EN BUSCA DEL EQUILIBRIO PERDIDO

¿Te acordás cuando fue la última vez que te sentiste en total armonía y equilibrio? ¿Fue durante una meditación, fue en las últimas vacaciones, o tal vez en tu infancia? Quizás fue aún antes, cuando todavía estabas en el útero, donde tenías todo lo que necesitabas en el lugar más confortable que hemos conocido.

¿Y qué pasó desde entonces y hasta el día de hoy?

Seguramente lo que le sucede a la mayoría de las personas: empiezan los compromisos, las exigencias propias y ajenas, el tiempo que nunca es suficiente y los recursos que siempre son escasos. Y a medida que vamos creciendo también van creciendo las responsabilidades, hasta que un día te das cuenta que sos un engranaje en una máquina que no sabés cómo detener.

Empiezan a aparecer síntomas que te están avisando que algo no está funcionando como debería. Tal vez ya no dormís bien de noche y no trabajás bien de día, o tu digestión empieza a alterarse, o tu vida sexual ya no es satisfactoria. Tus emociones se descontrolan, y es frecuente que te enojes, te angusties o te deprimas. Cada vez te resulta más difícil encontrar actividades que te interesen y te motiven, y puede ser que te sientas culpable por situaciones actuales o del pasado que te mortifican.

Estos síntomas, y muchos otros, forman parte de los cuadros depresivos y de los trastornos de ansiedad, que lamentablemente son cada vez más frecuentes.

También los acontecimientos felices muchas veces nos provocan un cuadro de ansiedad por el sobre-estrés que producen.

El estrés es una reacción normal ante una situación de cambio, que nos permite actuar de una manera adecuada. Lo malo es el sobre-estrés, que nos expone a más cambios de los que podemos procesar.

El nacimiento de un bebé puede ser un acontecimiento muy feliz y muy deseado, y aún así provocará estrés en la familia. La mudanza a una casa mejor o más grande también puede ser un acontecimiento feliz, pero si se realiza cuando acaba de nacer el bebé, seguramente va a generar sobre-estrés.

El estilo de vida actual, de diversas maneras, es generador de sobre-estrés, de trastornos de ansiedad y de cuadros depresivos, que son la consecuencia de la pérdida del equilibrio, de la contradicción entre nuestros deseos más íntimos y nuestros actos, o como decía el Dr. Edward Bach, de “la pérdida de la unidad”.

En ciertos casos es necesario recurrir a tratamientos médicos que ayuden a revertir el cuadro, pero la verdadera curación se realiza cuando la persona logra hacer los cambios necesarios en su vida que lo llevan a reencontrar su equilibrio.
El apoyo psicológico acompaña a la persona en la búsqueda del camino correcto, y las Esencia Florales del Dr. Bach le permiten conectarse con sus emociones, al llegar hasta donde las palabras no llegan, facilitando así el proceso.

Lic. Psic. Isabel Castro Rey / Cel.: 099 803 299 / Tel.: 2613 3676

DESPUÉS DE LA CREACIÓN

En un artículo anterior planteamos cómo con nuestros pensamientos, palabras y acciones creamos la realidad que vivimos.
La vida es una sucesión de causas y efectos en la que cada opción que tomamos va determinando el camino de los acontecimientos futuros. Cuando somos conscientes de esto y estamos atentos a nuestros pensamientos y forma de actuar, podemos generar la realidad que queremos vivir. Los pensamientos que elegimos o que nos permitimos tener son el inicio de un camino hacia la escasez o hacia la abundancia.
Estos conceptos de escasez y abundancia no se refieren solamente al dinero o bienes materiales, sino que incluyen la salud, el amor, las oportunidades, los proyectos, etc. Entonces, crearemos una realidad de abundancia o de escasez según nuestros deseos y creencias, especialmente según nuestra creencia de merecimiento. Tenemos lo que creemos que merecemos. Si creemos que es inevitable tener una enfermedad la tendremos. Si creemos que la pobreza es la única posibilidad, seremos pobres toda la vida. Si creemos que merecemos la abundancia, la tendremos hasta el límite que determine nuestra creencia.
Solemos pensar que la abundancia es la meta: ganar la lotería, obtener el trabajo que anhelamos, vivir con la persona amada, sanar una enfermedad, hacer el viaje soñado …
La abundancia no es una meta, es una forma de vivir.
Hay una pequeña trampa en el título, porque después de la creación de la abundancia va a haber otra creación, y otra, y otra, porque la vida sigue y cada creación es el efecto de la causa que la precedió, y es la causa del efecto siguiente.
Por eso es importante tener claro para qué tenemos esta abundancia, y hacer algo bueno con ella. Si tenemos abundancia de salud y queremos seguir teniéndola, debemos cuidarla con una dieta saludable, ejercicio y descanso adecuados. Si tenemos abundancia de afectos, y queremos seguir teniéndola, debemos cultivar ese amor dedicándole tiempo y atención para nutrirlo. Si tenemos abundancia de dinero, y queremos seguir teniéndola, debemos utilizarlo con buen criterio para que nos dé placer, seguridad y tranquilidad a nosotros y a las personas con quienes elegimos compartirlo.
La abundancia hay que disfrutarla pero no desperdiciarla. Hay que saber aprovecharla con responsabilidad, respeto y gratitud. Debemos amar la abundancia, cuidarla para preservarla o incluso para que aumente, si es lo que deseamos. Si no valoramos la abundancia no la podremos conservar.
Entonces, la falta de abundancia no será por mala suerte ni por un designio divino, sino que será nuestra nueva creación… después de la creación.

La Psicoterapia Biocognitiva, complementada con las Flores de Bach, ofrece un camino hacia el buen dormir, para vivir mejor.

Lic. Psic. Isabel Castro Rey / Cel.: 099 803 299 / Tel.: 2613 3676

Por qué los bebés de Finlandia duermen en cajas de cartón

Durante 75 años, las mujeres embarazadas en Finlandia han recibido cajas de cartón del Estado. Es como un paquete inicial con ropa, sábanas y juguetes que a su vez puede ser usado como camita. Muchos argumentan que esta política ha ayudado a que el país nórdico sea una de las naciones con menor tasa de mortalidad infantil en el mundo.

Se trata de una tradición que data de la década de los años 30 y busca dar a todos los niños finlandeses, sin importar su condición social, un comienzo de vida equitativo.

El paquete de maternidad, un regalo del gobierno, está disponible para todas las que esperan un bebé.

Contiene monitos, sacos de dormir, ropa para el aire libre, productos para el baño, así como pañales y un colchón pequeño.

Con el colchón en el fondo, la caja se convierte en la primera cama del bebé. Muchos niños tienen su primera siesta dentro de la seguridad que brindan las paredes de cartón.

Las madres pueden escoger entre tomar la caja o recibir efectivo (unos US$214), pero el 95% opta por la caja, pues su valor es mucho mayor.

Esta tradición nació en 1938. Al principio era sólo para familias de bajos recursos, algo que cambió en 1949.

«No sólo fue ofrecido a todas las futuras madres, sino que la nueva legislación también significó que, para obtener la caja, tenían que visitar a un médico y una clínica pública prenatal antes de los cuatro meses de embarazo», cuenta Heidi Liesivesi, quien trabaja en Kela, la institución de seguridad social finlandesa.

La caja les daba a las madres lo que necesitaban para cuidar a sus bebés, pero también ayudaba a guiar a las mujeres hacia los brazos de los profesionales de la salud del Estado de bienestar naciente de Finlandia.

En los años 30, el país nórdico era muy pobre y la mortalidad infantil era alta, con 65 muertes por cada 1.000 nacimientos. Pero estos datos mejoraron rápidamente en las décadas siguientes.

Mika Gissler, un profesor del Instituto Nacional de la Salud y Bienestar en Helsinki, ofrece varias razones para esto: a la caja de maternidad y los cuidados prenatales para todas las mujeres en los años 40 les siguieron, en los 60, un sistema de seguridad social nacional y una red de hospitales centralizada.

Con 75 años, la caja está ahora institucionalizada en Finlandia como la transición hacia la maternidad, algo que une a varias generaciones de mujeres.

Reija Klemetti, de 49 años, vive en Helsinki. Recuerda ir a la oficina de correos y recoger la caja de uno de sus seis hijos.

«Era emocionante recibirla y que de alguna forma fuera la primera promesa de bebé. Mi mamá, mis amigos y mis familiares estaban ilusionados con ver qué tipo de cosas recibiría y qué colores habían escogido para ese año».

Su suegra, de 78 años, contó en gran medida con la caja cuando tuvo al primero de sus cuatro hijos en los años 60. En ese punto, tenía poca idea de lo que podía necesitar.

Más recientemente, la hija de Klemetti, Solja, compartió con 23 años la emoción que su madre sintió una vez, cuando se hizo poseedora de la «primera cosa substancial» incluso antes que el bebé. Ahora tiene dos hijos.

«Es fácil saber en qué año nacieron los bebés, porque cada año cambia un poco la ropa que viene. Está bien comparar y pensar ‘ese niño nació el mismo año que el mío'», dice Titta Vayrynen, una madre de 35 años que tiene dos hijos.

Fuente: BBC mundo

¿Cuáles son las ventajas que obtengo al andar en bicicleta?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la realización de ejercicio moderado durante al menos 150 minutos semanales, o de 75 minutos en el caso de que se trate de actividad intensa. Si se cumple ese régimen se obtendrán variados beneficios para la salud, los cuales podrán potenciarse al incorporar a la bicicleta como elemento principal de la actividad física. 

 

En esta edición podrás conocer cuáles son las ventajas específicas que se alcanzan al usar una bici: 

 

 Con respecto al aparato circulatorio, se conoce que el entrenamiento físico produce regulación de la frecuencia cardíaca, tanto en el esfuerzo como en el reposo. Además, facilita el ascenso del colesterol HDL-es decir, el colesterol bueno- mediante su efecto cardioprotector. En consecuencia, los vasos sanguíneos aumentan su flexibilidad, la sedimentación de la placa aparece con menor frecuencia y, por ende, disminuye el riesgo de una calcificación de las arterias.

 Otra de las ventajas sustanciales es la prevención del dolor de espalda. Para esto, la postura correcta en la bicicleta consisitirá en mantener el torso ligeramente inclinado hacia adelante; de esta manera, la musculatura de la espalda se encontrará bajo tensión y estabilizará el tronco, mientras que los movimientos regulares de las piernas fortalecerán especialmente la zona lumbar y prevendrán la aparición de una herniadiscal.

 Asimismo, se evitan los efectos contraproducentes de impacto sobre la columna y el aparato osteoarticular que generan algunos ejercicios; este punto adquiere mayor relevancia en las personas con sobrepeso u obesidad. El asiento de la bicicleta amortigua alrededor del 70% del peso corporal y los movimientos cíclicos que se hacen al pedalear representan una carga mínima para las articulaciones; si éstas soportan poca presión, entonces la energía y las sustancias nutritivas podrán ser difundidas con mayor facilidad mediante los cartílagos.

 Al igual que en la práctica de otros deportes, se estimula el sistema inmunitario en forma positiva, además de reducir la morbimortalidad por cáncer y mejorar el estado de ánimo. Este tipo de ejercicio se aconseja a las personas que cursan cuadros depresivos.

 Si se combina este ejercicio con un adecuado plan de alimentación, se podrá bajar de peso y quemar grasas.
Por otra parte, también hay que considerar los siguientes cuidados: 

 

 Con el fin de disminuir el riesgo de accidentes, es esencial respetar las reglas del tránsito, y circular por los carriles de la derecha y ciclovías; la distancia entre la bici y el cordón de la vereda no debe ser mucho mayor a un metro. Al mismo tiempo, se tiene que emplear casco y vestir chalecos reflectantes -este último elemento es imprescindible para ser claramente visible luego de las 18 horas o ante condiciones climáticas adversas-. Cuando varios ciclistas se desplazan juntos, tienen que ir uno detrás del otro y jamás sujetarse de otro vehículo ni viajar cerca porque se puede quedar oculto de la vista del resto de los conductores. En el caso de circular durante la noche, llevar prendidas las dos luces fundamentales: una blanca en la zona delantera de la bicicleta y una roja en la parte trasera.

 El tipo de bicicleta. Las de carretera son ideales para recorrer largas distancias y rodar a gran velocidad, ya que tienen un cuadro más liviano y componentes que buscan mejorar el rendimiento; en contrapartida, cuentan con un ritmo de desgaste más rápido y requieren más mantenimiento. En el caso de las de montaña, éstas son más robustas, con neumáticos más gruesos y de mayor tracción porque se encuentran diseñadas para rodar por carreteras en mal estado. Para la ciudad, se recomiendan las híbridas o urbanas que, como su nombre lo indica, son producto de una combinación. Por consiguiente, la selección de la bicicleta dependerá del lugar en el que se le dará uso.

 Consideraciones al momento de elegirla. La bici debe adecuarse a la altura de la persona y, para esto, hay que considerar que cuando el pedal esté en el punto más bajo se pueda alcanzar con la pierna totalmente extendida y sin esfuerzo. También es posible tomar medidas del largo de la entrepierna y del antebrazo para calcular las distancias a las que se tiene que colocar el manillar y la altura del asiento; se encuentra estandarizado el talle de la bicicleta en función de las características de la persona.

 Se recomienda adquirirlas en los comercios especializados en este rubro, además de solicitar asesoramiento técnico.

 Cualquiera que sea el tipo de bicicleta que se use, lo ideal es comenzar por una rutina de 10 a 15 minutos de pedaleo tres veces por semana y a una velocidad constante. No hay que esforzarse demasiado en las primeras sesiones, ya que esto puede repercutir en lesiones de tobillos, rodillas y espalda; por lo tanto, se indica aumentar el tiempo de entrenamiento de manera gradual hasta completar una hora tres veces por semana y a una velocidad aproximada de 20 kilómetros por hora.

Fuente y más información: www.suat.com.uy – Lic. Magela Mallada

El viernes santo es argentino

Cruzamos con mi hijo la avenida 9 de Julio para presentarle al Teatro Colón y los vimos. Jugaban al fútbol en la explanada del teatro, alumbrados por la programación en pantalla gigante. Ocho, nueve botijas. Arcos improvisados y tiros libres en el patio de un monumento cultural. Claro, pueden porque hoy es viernes de Semana de Turismo y el Colón no trabaja, desconté. Dos guardianes de trajes negros me aclararon, sin embargo, que juegan todos los días. Y nadie los echa.

Pido a uno de los jugadores que confirme esa versión, y lo hace. Otro cuenta que algunos periodistas les hacen notas. Por un momento creo que estoy en Aparicio Saravia e Instrucciones, no en el esternón de Buenos Aires. Antes de despedirnos solicito a los cracs que posen ante mi celular. El japonés que todos llevamos dentro.

Dentro del Museo Histórico Nacional argentino hay una reproducción parcial de una pintura del uruguayo Juan Manuel Blanes, que muestra en primerísimo primer plano a José Gervasio Artigas en la Puerta de la Ciudadela. De un lado del cuadro hay información sobre el papel del prócer en la historia argentina y del otro un cartelito que lo adjudica a autor anónimo. Vaya. Y eso que a pocos metros otra magnífica obra de Blanes, “La revista de Rancagua”, descubre caravanas en las orejas de los soldados negros.

Comento a una funcionaria que hace dos años visité este museo gracias a Ronda Cultural, un programa gratuito de visitas guiadas a museos y centros culturales bonaerenses, que viaja en micro y responde al Ministerio de Cultura de la Nación. Lo sacaron, anota la chica. Por qué. “Reducción de gastos”.

Ayer jueves 24 de marzo, mi hijo me acompañó a gastar suelas por Avenida de Mayo. Seguimos a miles que recordaron la fecha del golpe militar. Todas las edades, todas las consignas, un río de pancartas. El peronismo y el resto del mundo.

Ayer, 24 de marzo, olvidé a propósito el celular. Quería que un manifestante nos tomara una foto con su cámara. Y su energía. Como dijo un creador uruguayo que empieza con zeta, tratamos el mismo asunto.

por: Fabio Guerra

BUEN DORMIR, BUEN VIVIR

Son obvios y conocidos los beneficios que tiene el buen dormir para la salud física y mental de las personas. Es natural despertarse de buen humor y lleno de energía luego de una excelente noche de descanso.

Las personas que duermen bien logran desarrollar su jornada con eficiencia y con entusiasmo, rindiendo en las tareas que desempeñan. Y los que han pasado una mala noche apenas pueden enfrentar el día por el cansancio, el mal humor, el estado depresivo y el bajo rendimiento que presentan.

Si las noches de insomnio son poco frecuentes no significan un problema grave. Nuestro organismo está preparado para compensar hasta cierto punto una noche mal dormida, sin presentar mayores trastornos.

Los problemas surgen cuando las noches de insomnio se repiten, afectando poco a poco todos los aspectos de la vida de esa persona. Esta situación puede provocar problemas de relacionamiento como consecuencia del estado de ánimo, y un mal desempeño en el trabajo a causa del cansancio, la falta de atención y concentración, la disminución de los reflejos y las dificultades en la visión. Ni que hablar del riesgo que representa para las personas que conducen vehículos o que manejan máquinas, ya que están más propensas a sufrir accidentes.

A largo plazo, las consecuencias más graves del mal dormir se ven en el deterioro de la salud, al afectarse el buen funcionamiento del sistema inmunitario, el mecanismo de crecimiento y reparación de todas las células del cuerpo, y el funcionamiento del cerebro, entre otras cosas.

El mal dormir no consiste solamente en el insomnio; hay personas que duermen pero no descansan en forma adecuada. Es el caso de los que tienen el sueño liviano. Esto es frecuente en las madres de bebés, que están atentas 24 horas por día, y que despiertan con el menor movimiento o quejido de su hijo. También es común en las personas que han sido abusadas, que no logran conciliar un sueño profundo por temor a un nuevo abuso.

Cuando esta situación de hipervigilancia durante el sueño se prolonga en el tiempo, la persona puede comenzar a sufrir enfermedades inflamatorias como por ejemplo la fibromialgia o la artritis reumatoide.

Las causas del insomnio o el mal dormir son muy variadas, y pueden ser externas o internas. Entre las causas externas a la persona están las interferencias como los ruidos, la temperatura ambiente cuando es muy baja o demasiado alta, o las interrupciones provocadas por otras personas.

Las causas internas se relacionan con la personalidad, con las características propias de cada individuo que determinan su forma de actuar, de percibir la realidad, y su mayor o menor sensibilidad frente a las diferentes situaciones de la vida.

Hay personas que son ansiosas por naturaleza y las hay que pueden estar impacientes en determinado momento, por ejemplo, si están esperando una noticia. En ambos casos pueden tener dificultad para conciliar el sueño.

Lo mismo puede sucederle a quienes atraviesan por situaciones de excesivo entusiasmo o de gran responsabilidad, o viven momentos de incertidumbre.

Puede ser que alguien despierte en la mitad de la noche preocupado por pensamientos que dan vueltas en su cabeza, o reviviendo acontecimientos del pasado.

El temor ante situaciones reales o imaginarias también es un elemento perturbador del sueño, así como la preocupación exagerada por el bienestar de los seres queridos.

En todas estas situaciones y muchas otras que aquí no se mencionan, lo adecuado para solucionar el problema es atender la causa.

La Psicoterapia Biocognitiva, complementada con las Flores de Bach, ofrece un camino hacia el buen dormir, para vivir mejor.

Lic. Psic. Isabel Castro Rey / Cel.: 099 803 299 / Tel.: 2613 3676

LA CREACIÓN

Una ley muy importante del universo es la de Causa y Efecto. Desde diversas disciplinas, orientaciones filosóficas o religiosas, y desde la ciencia misma se nos ha trasmitido este concepto. Todos escuchamos alguna vez que “todo lo que
va vuelve”, “cosecharás lo que siembres”, “a toda fuerza o acción le corresponderá una reacción igual y contraria”, etc. Todos conocemos esta ley de una manera o de otra, y sin embargo muchas veces actuamos como si no la conociéramos, o
como si no se aplicara rigurosamente en cada oportunidad.
Toda causa produce invariablemente un efecto, aún cuando no nos demos cuenta, o aún cuando no sea nuestra intención consciente provocar ese efecto.
Todo efecto está contenido en la causa que lo produce. Entonces, deberíamos poder predecir con gran exactitud las consecuencias de nuestros actos. Pero no es así, y luego nos sorprendemos de las cosas que “nos pasan”, sin asumir que las
hemos creado con gran precisión. Los eventos se encadenan en una sucesión de causas y efectos en la que cada efecto es causa del siguiente.
Las personas que ocupan su mente con pensamientos de miedo, enfermedad, dolor, escasez, etc., obtienen eso continuamente, están creando esa realidad, y la vida, como un gran espejo, les devuelve esa imagen aumentada. Como eso es lo que perciben, se retroalimentan al confirmar que esa es “la realidad”. Pero solamente es la realidad que están eligiendo vivir, que se manifiesta como una profecía autocumplida.
La física cuántica ha demostrado con diversos experimentos que el observador con su intención modifica lo observado. En otras palabras, el observador ve lo que quiere ver, o lo que cree que es cierto de acuerdo a su hipótesis de trabajo.
La buena noticia es que podemos cambiar nuestras hipótesis, creencias, pensamientos y actitudes, y de esta manera alteraremos el futuro que veníamos creando. Simplemente con modificar un pensamiento, una acción o una palabra cambiaremos la dirección de la cadena de eventos de causa y efecto, y obtendremos un resultado diferente.
Cada pensamiento, actitud, palabra o acción fue causada por algo anteriormente y causará algo a continuación. El modificarlos requiere mucha atención para poder darnos cuenta, en primer lugar, “qué causó este pensamiento que acabo de tener”, o “cual será el efecto del pensamiento que estoy teniendo ahora”. A medida que vayamos logrando esto, nos iremos alineando con el universo, y comenzaremos a obtener lo que deseamos conscientemente.
Es importante perdonarnos por los fracasos o los errores cometidos, aceptándolos como el imprescindible aprendizaje que nos permitió reconocer la necesidad de hacer este cambio en nuestra vida, y elegir actuar correctamente la próxima vez. El perdón a nosotros mismos nos libera de la culpa y nos permite recuperar la confianza y la concentración en el nuevo proceso.
También es importante el perdón a los demás porque nos desancla del pasado y de los resentimientos. Perdonar a los demás por el daño que sentimos que nos hicieron le hace bien a los demás, pero nos hace mucho mejor a nosotros. Al perdonarlos
nos liberamos, y sólo al estar libres de esas cargas podremos encarar la creación de nuestra vida con el compromiso y la coherencia que se necesita.
Así podremos cambiar una realidad de sufrimiento y escasez por otra de abundancia de amor, de salud, de prosperidad, de oportunidades, y de todas las cosas buenas que el universo tiene para nosotros. Y si ya tenemos una buena vida y queremos otra mejor, también podemos hacerlo. El límite lo ponemos nosotros.

Lic. Psic. Isabel Castro Rey / Cel.: 099 803 299 / Tel.: 2613 3676

Autoayuda

Ofrezco este secreto, gratis, a la primera persona que lo acepte. Lo dejaron en mi puerta, como en las películas, y no sé qué darle.
Hasta ahora no mordió.
Debería llevarlo a una veterinaria, pero las mesas de apoyar animales me dan frío.
Tiene ojos, nariz, pulmones y signos de interrogación en la cresta. Deben venirle de familia. No es de familia dar los hijos, pero quién sabe. Hay algunas que ignoran cuánto tardan en enfriarse las venas de un bebé. Suponen que aguantará. Quizás porque no fueron a la escuela. O no estaban el día que la maestra enseñó temperatura.
Quienes estudian medicina van a las morgues a buscar secretos y yo ávido por regalar éste. Bajo tanto ojo, los cadáveres sentirán revivir. Exagero. Pero ganas de arreglarse, no me digas que no les dan.
El frío, con los años, evoluciona. Comienza en bolsa de agua caliente y concluye en calientacamas. Desconozco ese dispositivo pero oí a una mujer alabarlo. Lo enchufás media hora antes y dormís como angelito, dijo. Ellas, que tanto consiguieron, ¿siguen sin angelitas?, pensé. El nombre de la mujer que habló es Miriam. Lo sé porque otra  le grita, cada cinco minutos: “¡Mírian!”. Es un sonido audible desde donde uno esté. Incluso en Burkina Faso. Y Miriam sabe qué hacer sin necesidad de añadir palabra. Siempre es algo distinto, para gritos iguales.
Si nadie quiere este secreto voy a tirarlo en el contenedor. En mi pieza y mi trajín, no cabe. Lástima, al fin es inocente. Pero prefiero cualquier cosa a depositarlo, tibio, sobre una sotana.

por: Fabio Guerra

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