MUJERES SABIAS

Las mujeres sabias son aquellas que se han encontrado a sí mismas. Son sabias porque les tocó vivir situaciones muy difíciles, de las que surgieron fortalecidas. Saben lo que es llegar al límite de lo posible, y aprendieron a no tener miedo.

Son sabias porque han vivido muchas cosas, a veces en poco tiempo.

Por eso, aunque la mayoría de las mujeres sabias son grandes, también las hay muy jóvenes, porque la sabiduría no depende del tiempo transcurrido sino de la intensidad de las experiencias vividas y de la capacidad de aprender y crecer: de la resiliencia.

Las mujeres sabias defienden como leonas aquello que sienten que les pertenece, pero saben preservarse para cuando sea necesario defenderlo nuevamente.

Son sabias porque conocen su potencial ilimitado y saben cómo utilizarlo, pero también son capaces de cuidarse y disfrutar de las cosas que les hacen bien.

Son alquimistas cuando preparan pociones mágicas que sanan casi todo. Por eso son tan ricas e irrepetibles las comidas de las abuelas, que no sólo nutren el cuerpo sino también el alma.

Son las matriarcas a las que toda la familia consulta antes de tomar una decisión importante, porque su consejo siempre es acertado y oportuno.

Las mujeres sabias se reúnen con la excusa de tomar el té o de hacer manualidades, pero en realidad se están trasmitiendo sabiduría, conectándose con su inconsciente colectivo y reconfortándose mutuamente.

A veces parece que están barriendo o tejiendo, pero están meditando. Y cuando parece que están arreglando el jardín, en realidad se están sanando.

Son maravillosos seres trasmutadores de energías, que procesan de esa forma las pesadas cargas familiares.

Se han conectado con su intuición y por eso adivinan tantas cosas más allá de toda lógica. Y sobretodo, se han conectado con el Amor universal. Aman la vida, la naturaleza, y a todos y todo lo que las rodea. Celebran cada acontecimiento, sin importar si es trascendente o banal.

¿Pero qué pasa con las mujeres que aún no son sabias a pesar de haber vivido muchos años?

Es que todavía no se descubrieron. Tal vez en cierto modo les han dicho que no son sabias, que no saben, que no pueden, que no deben…y ellas lo han creído. No utilizan su potencial porque no se dieron cuenta que lo tienen. No reconocen su intuición; creen que son fantasías.

Su debilidad es la falta de fe y de autoestima, que las lleva a rodearse de personas que las desvalorizan. Apenas sobreviven de forma rutinaria, porque han quedado fuera del Amor. Sus “magias” cotidianas pasan desapercibidas porque ellas no creen en su poder.

Pero no está todo perdido. Siempre están a tiempo de corregir el rumbo y emprender el camino hacia su ser interior: el camino de la sabiduría.

Y cuando lo hacen, florece en ellas la plenitud a medida que se van liberando de las ataduras que las limitan, a medida que van desprendiendo de su esencia las cargas que no deben llevar más.

Lic. Psic. Isabel Castro Rey / Cel.: 099 803 299 / Tel.: 2613 3676